
Los icodenses saborean por San Andrés el vino nuevo, las castañas y la carne de cochino. El silencio se rompe en el municipio con esta arraigada tradición secular de “correr las tablas”, convirtiéndose ésta en una de las manifestaciones más autóctonas de Icod de los Vinos.
Cuentan que surge la tradición por el antiguo trabajo diario del transporte de la madera. En la zona alta de Icod se localizaba un aserradero para abastecer las necesidades constructivas de la población y para la fabricación de barricas de vino. Los animales de carga transportaban a una persona que iba colocada en la parte posterior de los tablones y que dirigía la madera desde el aserradero situado en lo alto de la calle San Antonio, que se encontraba unida a lo que actualmente es la calle Hércules y la calzada de Alzola. Los que iban en las tablas se ayudaban con unos “remos” de haya o brezo, lo que les servía para frenar al final del trayecto y para ir esquivando las piedras, así como para dar mayor velocidad a los tablones.
Hoy en día “correr las tablas” en la víspera y en el día de San Andrés (29 y 30 de noviembre) es una auténtica fiesta en Icod en honor del vino con la apertura de las bodegas, adquiriendo esta singular celebración gran popularidad en toda la geografía de Tenerife.
Aunque se arrastra mucha gente por las calles de San Antonio y la de Hércules, es la calle del Plano la que pone el mayor espectáculo. Su gran longitud y pendiente y la inmejorable panorámica que ofrece para los espectadores, han convertido a esta calle como la más señera y representativa de “las tablas”.